Mujer


Debemos hacer VISIBLE lo INVISIBLE…

Debemos intentar el cambio.

Debemos romper nuestro Silencio…

Debemos de expresar nuestro dolor, sin miedo a la crítica o al abandono.

Debemos de expresar nuestra insatisfacción y nuestra queja, sin miedo a que dejen de querernos.

Debemos de expresar nuestro deseo, sin miedo al juicio.

Debemos querer y luchar por ser Libres y Felices.

Mujeres


Como mujer considero prioritario dar un lugar privilegiado a la mujer, a su cuidado y atención. A lo largo de mis años como mujer y como profesional, he comprobado que las mujeres somos las que más demandamos ayuda y atención psicológica; esto se debe al daño que más intensa y frecuentemente sufrimos, consecuencia de la desigualdad y la violencia estructural presente en todos los ámbitos de nuestra sociedad. Bien en el ámbito privado o en el ámbito público.

Desde nuestros primeros años de vida, las mujeres somos tratadas de forma diferente a los hombres, se nos educa de forma distinta, se nos limita el crecimiento y el desarrollo, se nos coarta nuestra libertad. Aprendemos a ser mujeres según unas normas preconcebidas por un sistema heteropatriarcal que no sólo tolera sino que perpetúa la desigualdad. Nuestra cultura, a través de aquellos/as encargados/as de nuestra crianza, es el canal de transmisión de todos estos comportamientos, pensamientos y emociones. El contexto social trasmite distintos ideales y mandatos para hombres y para mujeres. Todos y todas asumimos los dictados de nuestra cultura, integrando en nuestro psiquismo sus valores, su ideología o sus creencias.

 

Ha llegado el momento de cuestionar todo esto y dejar de aceptarlo. Para poder disfrutar de un mejor estado psicológico, y de una mejor vida.


Se puede cambiar, no tenemos que soportar situaciones ni relaciones que nos generen sufrimiento… podemos salir de una relación de pareja que no nos hace feliz, no tenemos que ceder ante el chantaje del manipulador, no debemos de conformarnos porque sí… merecemos ser felices y que nos hagan felices…qué nos Amen, qué nos Cuiden, qué nos Respeten, qué nos Valoren…Y si no es así no nos vale.

A veces, una no puede salir de esta situación sola y necesita ayuda…y es totalmente recomendable pedirla.

 

Hasta hace poco parecía que el destino de las mujeres estaba escrito, que era inamovible, pero no es así, cada una podemos y debemos de escribir el nuestro. Y poder elegir qué hacer, Cómo, Dónde y con Quién...

La desigualdad otorga privilegios al que los disfruta y la renuncia a ellos es lo que hace difícil el cambio. Los hombres, que son los que disfrutan de una posición cómoda no quieren perderla, y por eso no dan la oportunidad a las mujeres de disfrutar de lo mismo… Ya sea en el hogar, en el lugar de trabajo, en la familia, en la sociedad…

Esta desigualdad se ve reflejada en todos los ámbitos de la vida cotidiana.

La MUJER en la pareja…


Como novia, esposa, exesposa… si decide no tener pareja. No disfruta de los mismos privilegios que el hombre, no somos igualmente tratadas, no se respeta la figura femenina igual que a la masculina en estas instituciones. Mujeres en muchas ocasiones maltratadas por aquellos que dicen amarlas, es incompatible amar a alguien y maltratarla, éstas mujeres estarían dentro de la categoría de “mujeres mal queridas”. Son muchas las mujeres que soportan la agresión y violencia de sus parejas, sin poder hacer nada, sin sentir que puedan resolverlo, entrando en una situación de indefensión cada vez mayor. El maltrato a la mujer está muy instaurado en las relaciones de pareja, muchas veces es muy evidente y fácilmente identificable, pero en otras ocasiones es muy sutil y difícil de reconocer. En ocasiones el hombre actúa como un colonizador y va modificando poco a poco a la mujer. Ésta siente y cree que es ella la que actúa de forma voluntaria y va decidiendo esos cambios, pero no es así, está siendo manipulada y modificada por su pareja, con el fin de hacerla desaparecer y crear una a su antojo y deseo.

No es fácil dejar a alguien que nos ha hecho creer que es el único que nos va a querer, que nos ha ido destruyendo hasta hacernos creer que no valemos nada sin él…Es cierto, no es sencillo, pero se puede hacer. Te puedes liberar de aquel que te hace sufrir y te daña, de aquel que no te permite ser libre.


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La MUJER en la familia…


La mujer como sostén emocional y asistencial. Ya sea como madre, como hija, como hermana…encargada del cuidado de los otros, del trabajo doméstico y de la organización familiar… Cuidar a los/as otros/as recae sobre la mujer, hacerse cargo de los mayores, de los/as enfermos/as, aunque no se desee, pero es lo que se espera de nosotras. Así como la responsabilidad del sostenimiento de los vínculos, y la amenaza de la culpa y el castigo si las relaciones se deterioran o se interrumpen, será culpa nuestra, siempre es culpa nuestra. Observamos cómo no se les exige lo mismo a las hijas que a los hijos, a las hermanas que a los hermanos… También será diferente el tipo de crianza de las niñas y de los niños, a ellas orientada a la vida emocional, el cuidado de la imagen, a agradar a los otros… y a ellos hacia el descubrimiento, la libertad, la independencia…

Se hace necesario reivindicar un lugar de respeto igual al del hombre dentro de nuestras familias. Tener derecho a decidir qué tipo de relaciones se tienen y con quién… Y no que sean los otros y la sombra de la costumbre social los que determinen nuestro destino, sin tenernos en cuenta.

La MUJER en la empresa…


La MUJER en la empresa… Son muchas las situaciones de desigualdad que experimenta la mujer en el ámbito laboral por el hecho único de ser mujer. No disfrutamos de las mismas oportunidades que los hombres, no recibimos el mismo reconocimiento que ellos, y no se nos otorga la misma valoración y respeto. Y sí, es doloroso, frustrante e injusto. Las mujeres intentamos incluirnos en terrenos hasta ahora masculinos como el de la gestión y la dirección de empresas, es decir puestos de responsabilidad y liderazgo atribuidos por naturaleza al hombre. Queremos que se nos den las mismas oportunidades, y no nos lo ponen fácil, en muchas ocasiones al contrario, dificultan nuestra labor, lo que puede llevar a que abandonemos el puesto por creernos incapaces, o por no poder soportar más el malestar experimentado, o porque aumenta nuestra inseguridad respecto a nuestra valía y capacidad…

No debemos de olvidarnos del acoso sexual que sufrimos las mujeres en el trabajo….de cómo nuestros jefes y compañeros en las empresas se permiten invadir nuestro espacio personal físico y psicológico…De cómo la mujer es vista como un objeto sexual en virtud del antojo masculino, al que no hay que respetar ni dar la condición de igual.

Quería llamar la atención también con un dato común en las empresas, y es que el mayor número de personas que sufren moobing o acoso laboral, son mujeres. Nuevamente agredidas por ser vistas por el otro como débiles, diferentes…o ser consideradas una amenaza para el hostigador.

¿Y qué podemos hacer en estas situaciones?... Luchar…


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Podríamos citar numerosas situaciones donde las mujeres sufrimos desigualdad. Pero creo que no es necesario. Lo que sí que se hace necesario es decir que se puede cambiar, que no tenemos que soportar situaciones ni relaciones que nos generen sufrimiento… Que podemos salir de una relación de pareja que no nos hace feliz, que no tenemos que ceder ante el chantaje del manipulador, que no debemos de conformarnos porque sí… Que merecemos ser felices y que nos hagan felices…Que nos Amen, que nos Cuiden, que nos Respeten, que nos Valoren… Y si no es así no nos vale.

Transitar por todas estas vicisitudes no es una tarea sencilla, nos vamos cargando, vamos acumulando tristeza, rencor, dolor, inseguridad, frustración… Y vivimos con la sensación que no podemos salir de esta situación. Cuando se necesita ayuda, está muy bien pedirla y yo puedo ayudarte.

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